El Directorio Ejecutivo del FONDO MONETARIO INTERNACIONAL (FMI) aprueba un nuevo acuerdo de dos años a favor de Colombia por US$10.800 millones en el marco de la Línea de Crédito Flexible

El FMI aprobó, por un término de dos años, un nuevo acuerdo de Línea de Crédito Flexible (LCF) para Colombia, diseñado para la prevención de crisis, por un monto de alrededor de US$10.800 millones.

Colombia tiene acceso a la LCF gracias a su muy sólido marco institucional y buena trayectoria de desempeño económico e implementación de políticas.

El acuerdo debería afianzar la confianza de los mercados y, sumado al cómodo nivel de reservas internacionales, servir de salvaguarda frente a los riesgos a la baja.

El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó hoy, por un término de dos años, un nuevo acuerdo de Línea de Crédito Flexible (LCF) para Colombia por un monto equivalente a DEG 7.849,6 millones (alrededor de US$10.800 millones) y notó la cancelación del acuerdo anterior por Colombia.

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La LCF fue creada el 24 de marzo de 2009 como parte de una profunda reforma de los mecanismos de préstamo del FMI . La LCF está concebida para prevenir crisis, ya que ofrece la flexibilidad de utilizar la línea de crédito en cualquier momento. Los desembolsos no se escalonan ni están condicionados al cumplimiento de metas de política económica, como ocurre con los programas tradicionales respaldados por el FMI. Este generoso acceso con desembolso inicial y exento de condicionalidad se justifica gracias al historial altamente sólido de los países con derecho a utilizar la LCF, que permite confiar en que seguirán aplicando políticas económicas firmes.

Al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre Colombia, Geoffrey Okamoto, Primer Subdirector Gerente y Presidente del Directorio, realizó la siguiente declaración:

“Colombia tiene marcos de políticas muy sólidos —anclados en un tipo de cambio flexible, un régimen creíble de metas de inflación, una eficaz supervisión y regulación del sector financiero, y una regla fiscal estructural— que cimentaron la resiliencia de la economía antes de la [llegada de la] pandemia de COVID-19.  Durante este tiempo, Colombia ha realizado esfuerzos notables por integrar un sustancial número de emigrantes venezolanos que han estimulado la demanda interna pero amplificado vulnerabilidades externas.

Prevemos que, debido a la epidemia, la economía colombiana se contraerá por primera vez en dos décadas.  En consonancia con una trayectoria de gestión económica muy sólida, las medidas tempranas que adoptaron las autoridades para mitigar la propagación de la pandemia, las políticas de respuesta monetarias y macroprudenciales, y los planes fiscales —incluida la creación del Fondo de Mitigación de Emergencias destinado a brindar respaldo al gasto sanitario, a los hogares y a las empresas vulnerables— ayudarán a la economía a atravesar la recesión. Los riesgos, sin embargo, se inclinan decididamente a la baja y la extrema debilidad del entorno externo acentúa la vulnerabilidad de Colombia a una caída de los precios de las materias primas, una agudización de la volatilidad en los mercados financieros y un mayor deterioro de la crisis en Venezuela.

El nuevo acuerdo en el marco de la LCF ayudará a Colombia a manejar los elevados riesgos externos, y protegerá los esfuerzos ya puestos en marcha para responder con eficacia a la pandemia, integrar a los migrantes promover un crecimiento incluyente y reducir las vulnerabilidades externas. A pesar de la intensificación de vulnerabilidades externas, riesgos y presión, el nuevo acuerdo puede mantenerse al mismo nivel de acceso porque las autoridades han establecido márgenes de protección externos más fuertes mediante la acumulación de sustanciales reservas adicionales desde la solicitud de la LCF de 2018. El acuerdo debería afianzar la confianza de los mercados y, sumado al cómodo nivel de reservas internacionales, servir de salvaguarda frente a los riesgos a la baja. Las autoridades tienen la intención de seguir asignando a este instrumento carácter precautorio y de reducir gradualmente su uso en la medida en que disminuyan los riesgos externos”.

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